Maastrich y su mercado de antiguedades

Mañana abre las puertas en la ciudad holandesa de Maastricht la edición de Tefaf, la feria de arte y compraventa de antigüedades más importante del sector. El prestigio que tiene en todo el mundo está en consonancia con la obra más cara de esta edición: una escultura del artista británico Henry Moore valorada en 26,6 millones de euros. Puerta por título Mujer sentada (curvada) y es la primera vez que sale al mercado después de que el artista la vendiera a un coleccionista norteamericano del siglo xx. Otro dato que ayuda a hacerse a la idea del potencial de este acontecimiento es el nivel de los coleccionistas que asisten: durante los días que dura la feria el aeropuerto de la ciudad recibe el número más importante de jets privados de todo el planeta. Además de la obra de Moore, entre las cerca de treinta mil piezas que buscarán comprador también hay el dibujo Los sembradores de patatas , de Vincent van Gogh, estimado en 3 millones de euros, y 200 dibujos inéditos de Andy Warhol, provenientes de su legado.

libro oraciones antiguoEn el campo de las antigüedades -la feria Alemana destaca por el rigor con que seleccionan los expositores- este año destacan El libro de oraciones de Imhof , un exquisito libro con miniaturas del siglo 16, que sale a la venta por 3,5 millones de euros; una máscara de jade azul hecha en Guatemala entre el 900 y el 300 *aC que representa un hombre búho tasada en 2,2 millones de euros, y un raro busto de mármol negro de la emperatriz romana *Lívia, mujer de Augusto, valorado en cerca de 2 millones de euros.

El examen de los expertos

Artur Ramon anticuarisAntes de someterse a la prueba del público, los expositores de Tefaf tienen que conseguir el visto bueno de un colectivo todavía más exigente: los expertos. A Tefaf trabajan más de 170 profesionales distribuidos en 29 comités que evalúan las atribuciones, la procedencia y el estado de conservación de las obras expuestas. «Un golpe has montado el estand tienes que marchar durante un día porque un comité, en el cual no hay antiquarios, sino expertos o conservadores de museos, lo evalúen», dice Artur Ramon, el único antiquario catalán -hay cinco de todo el Estado- que participa en la feria holandesa. Ramon participa por cuarto año consecutivo. «Si tienen cualquier duda, te llaman a una reunión y sólo tienes derecho a una réplica para aclararlo», asegura Ramon. El antiquario también destaca el rigor que se autoexigen los profesionales que participan a la feria: «Con sólo que haya una pieza que presente dudas desacredita el sector. En Cataluña tendríamos que aprender, de este sentimiento de gremio», dice. Artur Ramon participa en la sección de obras sobre papel. De la cuadragésima de piezas que expondrá destaca Natura muerta con guitarra , un aceite de Juan Gris, de Miquel Barceló de los años 80, y un Tàpies del sesenta y tres.

Dos días después de que la feria de Maastircht cierre, el 25 de marzo, el Artur Ramon seguirá su periplo internacional. Entre el 28 de marzo y el 2 de abril también participará al exclusivo Salón del Dibujo de París.

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